Los dolores de espalda avisan de avería

Los dolores te avisan de «avería»

Una de las preguntas más recurrentes que escucho en consulta es “por qué me duele la espalda, el pie, los brazos,…”. Pues bien, el caso, es que la causa de este tipo de dolores hay que encontrarla, básicamente, en el funcionamiento orgánico de tu cuerpo y en tu manera de sentir.

Sabes que para encontrarte bien tienes que alimentarte de forma variada y equilibrada y a partir de una cocina ‘sana’. Que te conviene pasear todos los días sin otro fin que relajarte. Porque tener un rato para estar contigo misma/o y mover tus piernas para poner en marcha tu corazón te vendría de perlas. Pero también estaría bien que practicaras con regularidad alguna disciplina deportiva que te enganche y te haga sentirte satisfecha/o contigo misma/o.

Tener una buena higiene postural también sabes que sería lo ideal. De hecho, cuántas veces te has dicho para tus adentros “pónte recta/o, siéntate bien, no te encorves”. Y cuántas veces al día tienes la imperiosa necesidad de estirarte para, en lo posible, tratar de aliviarte esa tirantez y/o rigidez que notas en la espalda.

Además, sientes que últimamente te enfadas a menudo. Te angustias con pensamientos repetitivos. O, simplemente, te notas más cansada/o y apagada/o de lo habitual y te autoconvences de que “va, mañana lo haré…”, “mañana debo de…”, “hoy no me da tiempo, no tengo buen día y estoy agotada/o”.

Pues bien, todos estos pensamientos y el ‘incumplimiento’ de todas o muchas de las situaciones comentadas hasta ahora te estresan, inflaman tus músculos, dificultan el normal funcionamiento de tus órganos y te producen dolor.

¿No crees que es el momento de cuidarte, de cambiar tus dinámicas poco saludables y poner en marcha tu salud?

Muchas de las técnicas y terapias que aplico en mi consulta te pueden ayudar a revertir algunas de tus dinámicas poco saludables. Iré hablándote de mis tratamientos aquí, en mi blog. Yo, de partida, me declaro una enamorada del masaje por sus efectos orgánicos y beneficiosos. Casualmente, ésos que tú no ves, pero que notarás nada más recibirlos. Nada más bajarte de la camilla, sentirás calor, relax, un aumento de la movilidad, alivio del dolor y tendrás pensamientos positivos.

Y es que los masajes en sí mismos son salud y muy recomendables. O es que, acaso, cuando te haces un esguince en el tobillo, no te lo amasas (frotas) y piensas en aplicarte rápidamente frío. Y qué me dices de cuando padeces una tortícolis que te obliga a girarte en bloque para mirar hacia un lado; una lumbalgia que te impide ponerte tú sola/o los calcetines; o una tendinitis en el brazo que te provoca tal dolor que peinarte se te hace misión imposible. ¡A que piensas en lo bien que te vendría un buen masaje!

Pues sí, sería más que recomendable. Éstas y otras muchas patologías, más o menos agudas, requieren para mejorar y desaparecer de terapias manuales, de masajes.

Tu vehículo requiere de revisiones periódicas para funcionar a la perfección, ¿no?

Imagínate que tu cuerpo es un coche (creo que te será más fácil hacerte una idea de la necesidad y de las bondades de un masaje terapéutico). Suponte que últimamente tu coche hace unos pequeños ruidos extraños. En cuanto los oyes, ta salta la alarma y piensas: “he de llevarlo al taller para que el mecánico me diga qué son esos ruidos y si puede resolver la avería que anuncian”.

Pues bien, tu cuerpo, tu estructura ósea, tus articulaciones, tu musculatura, tus ligamentos y tus tendones también hacen ‘ruiditos’. Se inflaman, rozan, sufren tiranteces y rigideces, duelen y, en ocasiones, se quedan sin movilidad.

¿Por qué si con tu coche no dejas que los ruidos vayan a más y con los de tu cuerpo no te da por pensar que algo puede no ir del todo bien? Cuando tu cuerpo te lanza estos avisos es el momento de consultar con un/a especialista. No esperes mucho tiempo. Toca pasar por el taller y dejarlo en manos del mecánico. El masaje te aliviará rápidamente y atajará la posible lesión que se avecina.

El dolor es la última llamada de atención de tu cuerpo para indicarte que tus tejidos necesitan reparación.

Siguiendo con la analogía, los meniscos de tu rodilla funcionan como los amortiguadores. Tu sangre es el aceite limpio que hace que funcione correctamente el motor o, lo que es lo mismo, tu corazón. Un buen masaje de mantenimiento y con una periodicidad determinada te ayuda a mantener engrasados tus amortiguadores. Al favorecer un correcto flujo sanguíneo arterial, tu circuito motor elimina las toxinas a la perfección.

Además, el amasamiento activa tu sistema inmunitario, tu cerebro y tu sistema nervioso se relaja como si tu coche circulara com una velocidad larga metida.

En resumen, la dieta, el estilo de vida, tu estado psico-emocional, tu actividad física y niveles de actividad en tu día a día conforman tu salud. Los masajes periódicos te evitarán posibles visitas al taller con averías críticas y dolorosas, que dejen tu coche, tu cuerpo, fuera de juego durante días o por más tiempo.

Con mi experiencia puedo ayudarte a tener hábitos más saludables. Y los masajes periódicos te aportan calidad de vida, salud. Por todo ello, no tardes en llevar tu cuerpo al taller. Pónte en contacto conmigo a través de mi página web o por teléfono. ¡Nos hablamos! ¡nos vemos!

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