Flores de Bach

Remedios florales que ayudan a desbloquear y equilibrar rápidamente tu estado emocional

No confundas las Flores de Bach con los aceites esenciales (Aromaterapia). Las primeras tienen origen floral y no tienen aroma, ya que son elaboradas con métodos diferentes a los de las esencias.

Con esta terapia floral trato de mitigar tus problemas de estrés, depresión, ansiedad, impaciencia e, incluso, determinados traumas. Y es que, en situaciones de negatividad, aparecen todo tipo de síntomas o dolores. Es en esos momentos difíciles cuando las Flores de Bach son de gran valor para tratar de llevarte a un equilibrio.

A la hora de utilizarlas, no sólo tengo en cuenta tu salud, sino también, tu estado de ánimo, tu personalidad y tu modo de enfrentarte a los problemas. Ahí radica concretamente una de sus claves.

La Terapia Floral de Bach, más conocida como Flores de Bach, nace a partir de la experiencia personal y la observación del médico clínico y cirujano, bacteriólogo, patólogo y homeópata galés Edward Bach (1886-1936). Su propia salud, mermada tras una hemorragia masiva provocada por un cáncer de bazo y un diagnóstico de 3 meses de vida, le encaminó a investigar una nueva terapia que tratara al enfermo y no a la enfermedad.

Bach comenzó preguntándose por qué personas con los mismos problemas de salud y tratados con el mismo medicamento no se recuperaban de igual manera. Empezaba a no estar muy de acuerdo con la Medicina Tradicional ni con la fuente de obtención de estos remedios a base de ‘desperdicios humanos’.

Por su trabajo en el Hospital Homeopático de Londres, Bach conocía el ‘Organon’ de Samuel Hahnemann (1755-1843), fundador de la Homeopatía. Buscó entonces cómo crear medicamentos más naturales a partir de una visión homeopática, y sin olvidarse de la personalidad y el estado psíquico de los pacientes.

Como especialista en inmunidad biológica, sintetizó unas nuevas vacunas llamadas Nosodes a partir de bacilos o toxinas intestinales. Las empezó a suministrar a sus pacientes por vía oral, evitando las inyecciones para no provocar dolores. Con ellas limpiaba el conducto intestinal, ejerciendo un proceso depurador y mejorando la salud. Encontró así una relación entre la terapia de vacunas y la Homeopatía.

Pero, también, comparó las características que tenían en común los pacientes a quienes administraba los Nosodes, descubriendo siete perfiles psicológicos diferentes según el tipo de bacteria predominante. Posteriormente, desarrolló la capacidad de identificar a partir del tipo de paciente, su temperamento y estados de ánimo, la clase de síntomas u organismos que podían estar afectándole.

De regreso a su Gales natal, se inició en la observación de la naturaleza y de las flores. Se percató de cómo, sobre las flores, las gotas de rocío recibían la energía y el calor del sol. Empezó a elaborar elixires florales, recogiendo las flores y dejándolas con agua a la luz del sol. Así, consiguió los primeros doce remedios florales.

Como las Nosodes, la terapia funcionaba, pero no con todos los pacientes. Fiel a su pensamiento de buscar la individualidad, identificó las emociones negativas de cada persona: Terror, pánico, miedo, indecisión, indiferencia, debilidad, baja estima de uno mismo, impaciencia, soledad y entusiasmo sin límites.

Sumergiéndose en cada emoción más a fondo, Bach acabó por identificar 38 remedios florales o Flores de Bach: 37 florales y el último agua de manantial o ‘rock water’.